La historia de la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación hunde sus raíces en uno de los periodos más trascendentales de Andalucía. Tras la toma de Álora por los Reyes Católicos a finales del siglo XV, se ordenó la sustitución de los templos islámicos por recintos cristianos.
De este modo, la primitiva parroquia se levantó en el recinto superior del Castillo árabe, sobre la antigua mezquita mayor, aprovechando la protección defensiva de las murallas medievales.
El traslado al corazón urbano: Casi un siglo de edificación
A medida que Álora crecía ladera abajo durante el siglo XVI, el primitivo templo castrense quedó encajonado en lo alto sin posibilidad física de ampliación. Por ello, las autoridades eclesiásticas y locales decidieron trasladar la sede parroquial a la céntrica Plaza Baja de la Despedía.
Las obras del nuevo templo comenzaron formalmente en el año 1600 y se prolongaron hasta 1699. El monumental resultado convirtió a la parroquia en una de las más espaciosas de Málaga, solo superada por la propia Catedral de la capital.

La gran restauración interior de 1983 de Nuestra Señora de la Encarnación
Con el paso de los siglos y los rigores del clima, el edificio demandó una intervención integral en 1983. En aquellas obras se incorporaron cámaras de aire perimetrales para atajar los problemas crónicos de humedad en la sacristía, se renovó el pavimento deteriorado y se dotó al templo de su primera red de iluminación eléctrica moderna.
Mientras duraron los trabajos, el culto litúrgico se trasladó provisionalmente a la ermita de la Veracruz. Como testimonio de su pasado, aún se preserva un fragmento del suelo original del siglo XVII junto a la capilla del Cristo de los Estudiantes.

Conservación patrimonial y visita en el Triángulo Activo
En el año 2009, el templo acometió una vanguardista actualización lumínica sustituyendo las antiguas luminarias por fuentes de luz libres de radiación ultravioleta y térmica. Esta medida clave permite preservar en perfecto estado el gran retablo mayor, la imaginería procesional y los valiosos lienzos barrocos de los apóstoles.
Integrar la visita a la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación en tu ruta por Álora es una experiencia cultural imprescindible para enriquecer tu escapada al Caminito del Rey y descubrir el patrimonio histórico local.